El texto analiza el impacto en el mercado del petróleo mundial del golpe de estado a Nicolás Maduro por parte de Estados Unidos. Además, avanza hacia una propuesta de integración continental desde una doctrina propia, sin alineamientos a las potencias imperiales.
Martin Miguel Ayerbe
El golpe de estado a Venezuela es el relanzamiento de la Doctrina Monroe, “América para los norteamericanos”, y su “Corolario Roosevelt”, el Big Stick de imposición imperial por medio de la intervención militar directa. Secuestrado Nicolás Maduro, el mensaje a la conducción política del Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV) es claro; la “Política de buena vecindad” de Donald Trump radicará en que el gobierno venezolano ceda la explotación petrolera a las compañías norteamericanas con el fin de recuperar la producción de PDVSA en caída durante la última década y garantizar el flujo a las refinerías de crudo extrapesado CITGO en Texas, para completar la cadena de valor de extracción, flete marítimo, refinería y surtidor hacia el mercado de consumo interno norteamericano.
Esta intervención va en sentido geopolíticamente opuesto a la operatoria de Sinopec China Petroleum y las rusas Rosneft y Gazprom en campos de la región del Maracaibo y Faja del Orinoco con pagos por fuera del sistema dólar y SWIFT. Operaciones no declaradas con volúmenes desconocidos, a las que EEUU denomina “fuera del mercado” y no tolera. Es importante destacar que, a diferencia del West Texas Intermediate o el Arabian Light liviano y dulce, el extrapesado venezolano es ácido y alto en azufre, más difícil de refinar, pero con mayor cantidad de litros de gasoil necesario para el transporte naval, pesado y agrícola, como también más escaso que la nafta. Los quintales se calculan en litros de gasoil y este determina el precio de los alimentos y su geopolítica.
En este sentido, la invasión a Venezuela y el secuestro del Presidente Maduro es expresión de un Estados Unidos que ha perdido el dominio de la globalización, en el comercio exterior, la finanza y la eficiencia energética de su esquema de producción industrial frente al avance
de las relaciones comerciales y financieras de China y en segundo lugar Rusia, en Iberoamérica. El golpe a Venezuela es un golpe petrolero porque en la actividad se eslabona la relación con China y Rusia que la abastecen de insumos, maquinaria, transporte y sistema de armas a cambio de petróleo. Venezuela no tiene ascendiente sobre otras naciones más allá de su política de subsidio insular con Petrocaribe (Cuba, República Dominicana, Nicaragua, Antigua y Barbuda, Bahamas, Dominica, Granada, Guyana, Jamaica, Surinam, Santa Lucía, San
Cristóbal y Nieves, San Vicente y las Granadinas, Honduras y Haití) carente de peso continental y paralizada desde 2019, por la propia caída de la producción petrolera. Venezuela fue tallador en la OPEP en su creación y con Alí Rodriguez Araque, ya no. En una reciente reunión de diez minutos en Viena; Arabia Saudí, Rusia, Irak, Emiratos Árabes Unidos, Kuwait, Kazajistán, Argelia y Omán, decidieron mantener estable el nivel de oferta de crudo de OPEP ante la oferta de la alianza EEUU-Canada-Brasil, 60u$/b promedio.
Grandes reservas y grandes consumidores
La caída de la producción venezolana de 3,5 millones barriles/día en su apogeo a 800.000 b/d en la actualidad es un hecho determinante. Se ha llegado a esta situación por el debilitamiento de la estructura de PDVSA desde el paro petrolero de 2002 a Hugo Chávez y las consecuentes dificultades devenidas por la purga de la conducción, los sabotajes a ductos y refinerías, y el bloqueo marítimo anglonorteamericano y el acceso a materiales e insumos que Venezuela no produce, y una última década decadente. Se esta ordenando quien lleva adelante la reconstrucción petrolera, si los chinos-rusos o los yankees, la oferta energética, el precio del barril y la disponibilidad.
En consecuencia, la caída de la producción no le conviene a Venezuela y menos a EEUU, que consume 20 millones de barriles/ día, equivalente al 20% del consumo mundial, cuando una década atrás representaba el 25% del total. Esta caída relativa que se observa, va en espejo con el aumento de China que paso de 10 a 16 millones de barriles en ese tiempo. Detrás de los índices de PBI donde China ha empatado a la ¿ex? primera economía mundial, están los millones de barriles de crudo que impulsan el motor económico chino. Relación energética que Trump pretende restablecer a como de lugar. Incluso con excepciones a su propia política de sanciones impuestas por Washington desde 2019, Orden Ejecutiva 13.884 de embargo económico contra quien brinde apoyo a Maduro autorizando a Chevron, a exportar de Venezuela, mediante la Licencia 41, operando 200 mil b/d con destino Estados Unidos, equivalente a 1/3 del consumo argentino de 600.000 b/d. Harto insuficiente cuando podría producir no menos de
3,5 millones b/día. Es importante señalar que EEUU importa la mitad del crudo que consume y China importa 6 de los 10 millones que consume. Los 3 millones de b/d de saldo exportable venezolano están en disputa.
La apropiación violenta de las reservas de los países exportadores tiene una faz de fuerza y prepotencia imperial junto a una sombra de impotencia y avaricia que exhibe el afán de bloquear el flujo de petróleo a China. La fuerza es el derecho de las bestias y es el signo claro de derrota política y decadencia imperial del liberalismo angloamericano. Ya se puede reconocer un patrón de conducta en la política exterior norteamericana de amenazar, sancionar, secuestrar, asesinar o bombardear a naciones exportadoras de petróleo como han sufrido Irán, Nigeria, hoy Dinamarca, Colombia, México, Venezuela. Lo que constituirá, si Dios quiere, un bloque anti-anglo-norteamericano.
Victoria argentina
La Doctrina Nacional de los Argentinos es la posición permanente que ningún gobierno, ni político de turno puede violar sin atenerse a la pena por traición a la Patria. En este caso la Doctrina Carlos Calvo, Derecho internacional teórico y práctico de Europa América y su continuidad iusnatural, Luis María Drago 1902, en los tiempos de Roca y Carlos Pellegrini. Respuesta frente al bloqueo naval contra Venezuela durante el gobierno de Cipriano Castro al negarse aceptar los términos de la deuda externa y las compañías multinacionales. Supera la artera intención yankee de la doctrina Monroe que al tiempo de tener que responder, se hicieron los distraídos y presentaron una excusa que EEUU no apoyaría a un estado americano que sufriese ataques bélicos como respuesta a la negativa de pagar sus deudas, pretendiendo que la Doctrina Monroe sólo se aplicaría cuando dicho país sufriese ataques de potencias europeas motivadas por la intención de recuperar territorios americanos y colonizarlos.
Dicta la cátedra argentina: “Entre los principios fundamentales del derecho público internacional que la humanidad ha consagrado, es uno de los más preciosos el que determina que todos los Estados, cualquiera que sea la fuerza de que dispongan, son entidades de derecho, perfectamente iguales entre sí y recíprocamente acreedoras por ello las
mismas consideraciones y respeto”. Y continúa: “El acreedor sabe que contrata con una entidad soberana y es condición inherente de toda soberanía que no pueda iniciarse ni cumplirse procedimientos ejecutivos contra ella, ya que ese modo de cobro comprometería su existencia”. Para concluir: “En una palabra, el principio que quisiera ver reconocido es el de que la deuda pública no puede dar lugar a la intervención armada, ni menos a la ocupación material del suelo de las naciones americanas
por una potencia europea”.
Por nuestra parte, el porvenir, la grandeza y felicidad se encuentran en la Unidad Continental Iberoamericana: Nuestra América. Los argentinos ya no podemos dejar en manos extranjeras las actividades estratégicas. Ni permitir, como venimos señalando hace años, la política de loteo geoestratégico que progresistas y liberales vienen coordinando como contrapesos que nos llevaran a la fragmentación territorial. Como ser el radar ingles en Tierra del Fuego, la base china en Neuquén, la base de Unión Europea en Mendoza y la base norteamericana en Ushuaia. Es tiempo de comprender que en el ejercicio nacional de las actividades
está su dominio y defensa. La fiscalización de la actividad petrolera y minera es fuente de corrupción y más nada. Las regulaciones de precios a las multinacionales del acero son inocuas. En Atlántico Sur, la destrucción de la flota pesquera nos expone al conflicto (en similitud con la hermana Venezuela) con pesqueros chinos y la Guardia Costera norteamericana dirimiendo sobre el territorio y recurso argentino. La destrucción de la Marina Mercante Argentina y la Industria Naval Nacional nos ha dejado rehén de las multinacionales de los granos y la biotecnología en el comercio exterior, extranjerizado la tierra y reducido la ganadería para primarizar al campo. Sin fábricas militares no hay sistema de armas soberano ni defensa nacional. En la integración vertical del Estado Empresario Argentino con la PyME nacional se encuentra la escala y magnitud suficiente para recuperar dominio soberano sobre las actividades productivas, comerciales y logísticas. Desde una Corporación de Empresas Nacionales que se constituya en actor de peso en el concierto internacional.
Nuestra ecúmene Iberoamericana
Es difícil intentar comprender, utilizando conceptos norteamericanos creados para confundir y destajar cultura, tradición, origen y fines. La geopolítica hemisférica es una idea yankee, heredera de la doctrina Monroe que se despliega en la guerra hispano-estadounidense mediante un atentado de falsa bandera con explosión del acorazado Maine el 15 de febrero de 1898, casus belli de esta invasión y conquista de Cuba, Puerto Rico, Guam, Filipinas. Doctrina Monroe que favoreció siempre a Inglaterra bloqueando la reconquista de España y la unidad hispanoamericana. Hechos que la actual presidente de México Claudia Sheinbaum no logra apreciar, cuando exige a España arrepentimiento por “las atrocidades cometidas”, enceguecida por la “leyenda negra” dictada por los ingleses. Aparato ideológico que subyace sobre la doctrina norteamericana Monroe, Big Stick, Buena vecindad, Panamericana, Hemisférica, One World, NOM, etc.
Nuestra doctrina nacional no concibe con cabeza hemisférica, no se alinea ideológicamente en el liberalismo o el marxismo. Y define claramente al bloque anglosajón como enemigo. ¡Los argentinos somos australes y algunos criollos afirman que somos hiperaustros! Nuestra ecúmene es la heredera de la filosofía y cultura de los griegos, el derecho romano y la fe cristiana, que llegan a América mediante la Hispanidad que es el espíritu encarnado de la Catolicidad. Ellos el materialismo, contractualista, utilitarista, nominalista, ingles. Nosotros somos de
la fe por obra, en sentido opuesto del destino manifiesto, la predestinación, el pueblo elegido y la teología de la prosperidad de los anglo-sionistas-americanos. El arquetipo del criollo es diametralmente opuesto a la personalidad de Donald Trump. Aquí naides es más que naides.
En estas razones del espíritu se encarna nuestra verdad criolla. Desde que hay memoria ya hay tradición y desde que esta existe ya hay patriotismo y de esto nacionalidad. El pretérito obliga, escarmienta, ilumina y envalentona, menospreciarlo no constituye profanación, sino intento de suicidio. Nuestra Tercera Posición cristiana, humanista, iusnaturalista debe llevar a la unidad política de nuestra ecúmene, ya que hay tradición, figura arquetípica en el gaucho, lengua común, una misma fe y destino de grandeza en el porvenir. Buscar alineamientos geopolíticos en la conveniencia colonial, la cobardía del impotente, un mejor collar, o la resignación de quien carece de imaginación y proyecto, es
marchar hacia la extinción. Sería desalmarnos, arrancar el plasma vital de nuestra existencia, renunciar a la irreverencia criolla, al culto nacional al coraje, la lealtad, por lo cual nos admiran nuestros hermanos y nuestros enemigos. El que procura evitar la virtud evita también la gracia y el que quiere tener cosas propias pierde las comunes.
Martin Miguel Ayerbe, Argentina. 6 de enero de 2026. Epifanía de Nuestro Señor Cristo Jesús.
