Campo de Marte

El relato ficcional asume la forma epistolar, no sin reservarse recursos propios de la literatura, como el uso de enigmas, flashbacks y complots develados, en un contexto apocalíptico y distópico.

Por José Mario Azalde

Querido compadre:

   En política, nunca se debe dejar nada por escrito, pero dado que todas las comunicaciones digitales colapsaron, tendremos que hacer una excepción. Igual, ¿qué más da?, si todo está muy jodido. Una raya más al tigre, ¿cómo chucha nos pudo pasar esto? Para tu tranquilidad, Paloma y las niñas se encuentran bien, fueron instaladas en las mejores habitaciones de la Embajada. Qué bueno que estaban en Buenos Aires cuando ocurrió el desastre y no en la desaparecida Lima.

   De Perú ya no quedan ni las ruinas de Machu Picchu. El impacto del ataque llegó hasta Guayaquil y Arica, como si el universo se ensañara con nuestra patria. No estoy seguro si en la historia de la humanidad ocurrió algo así, tal vez cuando desaparecieron los dinosaurios. ¿Te acuerdas del Padre Fermín, cuando decía que los dinosaurios nunca existieron y que Darwin era un zoofílico pervertido? Pobre Padre Fermín, ya no deben quedar ni sus cenizas.

   No quiero parecer frívolo, pero es mi obligación política comentarte lo que ocurrió desde la hora cero. Cuando empezaron a caer esos rayos color rosado del cielo, nuestros extintos compatriotas pensaron que se trataba de un eclipse. Un eclipse gay, diría yo. ¡Qué cojudos! No sabían los cholos que en segundos iban a ser aniquilados. Dicen los científicos que la muerte fue tan rápida que hay pocas posibilidades de que experimentaran dolor.

   Cuando sucedieron esos luctuosos hechos, yo estaba en un polvo furioso con la Jenny. Qué ricas son las argentinas compadre. Te dije que no me nombres embajador (mi anhelo era ser ministro) y menos en la Argentina. Ya te mostré, la última vez que viniste, que calentonas son estas huevonas. ¿Te acuerdas de la vieja, cuando fuimos a Olivos, que nos recibió con tremendas calzas? Se les metían en el culo, conchesumadre. Dicen que Lula, Chávez y el imbécil de Correa (siempre pensé que era maricón, el muy pendejo) se la cacharon. La vieja me calienta, pero creo que el mismo diablo se la comió. Siempre me pongo a pensar cómo el Tuerto murió en forma sospechosa. No abrieron el cajón. Perdón por hablarte de estas cosas en momentos tan dramáticos, pero yo también estoy asustado compadre. Si no fuera por las tetas de la Jenny, por el rabo que se maneja, ya me hubiera metido un tiro. Me tiene loco esta cojuda, estoy enamorado. Ahora no sé qué mierda haré con tu comadre. Ojalá se enamore de algún marciano.

   Hablando de los marcianos, no sé si los viste. Son muy graciosos. Ninguna de las películas de los gringos acertó en describir cómo son. Esos gringos miserables sabían todo y se hacían los boludos, recién ahora sabemos que ganaron la Guerra Fría por el apoyo que les brindaron los marcianos. Ellos eran “The CEOs of Planet Earth”. Así los llamó uno de los marcianos, parecía el líder. El problema con los marcianos es que todos son igualitos, parecen foquitos amarillos. Seguro en sus planetas no tienen problemas de luz. Nosotros como cojudos llevando alumbrado público hasta el último cerro de la puna, cuando lo que debíamos hacer era enviar marcianitos. Pero así nos cagaron los gringos, compadre. Gringos de mierda, los maldigo.

   Eso me hace recordar que ya hemos empezado a movernos con los peronistas para ganarnos la simpatía de los marcianos. Se han instalado en Buenos Aires, cerca de Ezeiza. No aceptaron la invitación de los gringos (me parece que los marcianos de cojudos no tienen un pelo) de quedarse en Texas, los marcianos alegaron que no querían estar cerca de los mexicanos. Ayer, luego de la reunión interplanetaria, intergaláctica, o como chucha se llame, organizamos un concurso gastronómico. Les dimos una ronda de bondiola, luego una de ceviche, y de bajativo fernet y pisco. ¿No sabes quién ganó? ¡Nosotros pe, compadre! Ya les ofrecí firmar un tratado de libre comercio entre Perú y su planeta. Oye compadre, ¿tú crees que el Padre Fermín diría que los marcianos no tienen alma?

   El pendejo de Moreno les dijo en el discurso de bienvenida que la galaxia debía llamarse Perón o Peronia, porque ellos iban a luchar por sociedades intergalácticas nacionales y populares. Que el mundo y la galaxia eran peronistas, y que los choripanes eran un símbolo de fraternidad. Este hijo de puta no sé de dónde sacó un chorizo en pleno discurso y lo mordió, se embarró con chimichurri (“¡así comemos los peronistas!”, gritó el imbécil) y le entregó el resto a uno de los marcianos. El marciano no sabía qué hacer con el pedazo de chorizo, hasta que su ayudante o no sé quién carajo sería, le dijo que debía comerlo. Qué incomodidad, compadre. Yo pensaba condecorar al marciano mayor (al jefe de los marcianos) con la Orden del Sol, pero después de pensar que agarraría nuestra máxima condecoración con las manos grasientas, se me quitaron las ganas. Un asco.

   Carajo, se me olvidó lo más importante. Tú te preguntarás, ¿por qué mi compadre Adolfo entrega condecoraciones que solo puede otorgar el presidente de la república? La respuesta es sencilla: soy el nuevo Presidente del Perú. Los peruanos en el extranjero fueron a las embajadas a votar y resulté ganador. Mi propuesta de campaña fue pedir a los marcianos una compensación por la destrucción de nuestro país. Y aunque ellos alegan que fue el ataque de otros marcianos (“marcianos separatistas”) y que accidentalmente esos rayos cayeron en tierra peruana, la comunidad planetaria se solidarizó con nosotros. Recibimos un orto de donaciones, casi mil veces más de lo que recibimos cuando hay terremotos. La presión internacional nos ayuda a negociar con estas mierditas qué carajo nos darán a cambio.

   Cholo, tengo que preguntarte (recuerda que ahora soy tu presidente): ¿cómo huiste del país antes de su destrucción? Todos piensan que estás muerto, huevón. Solo el almirante Medina y yo sabemos que saliste en el “Miguel Grau” con su tripulación, que saliste corriendo de palacio de gobierno hacia el puerto y que puteaste a Medina para zarpar lo más pronto posible. Eso es de rosquetes, no de hombres. Compadre, no nos hagamos los pendejos, ¿cómo se enteró? A mí me late que usted tiene una relación muy cercana con los gringos de mierda. Seguro que ellos le avisaron. El detalle, compadrito, es que si la población se entera que usted huyó (cobardemente, ya me imagino los editoriales en primera plana) para salvarse, pasará a la historia como una vergüenza nacional.

   Mira Gonzalo (desde ahora nada de vainas, acá yo soy el señor presidente y tú solo eres un ciudadano más), tengo una idea que en realidad no es una idea. Es una orden. Tendrás que obedecer. Es tu única oportunidad, y lo hago en mérito a nuestra amistad. También porque necesito alguien que escriba mi biografía, pero de eso hablaremos luego.

   Está todo planeado: vamos a darles en concesión a los marcianos todo el territorio peruano. No queda ni mierda, pero igual se lo daremos en alquiler. Qué chucha, si quieren que lo usen como depósito o para estacionar sus naves. Ellos deberán pagar a las embajadas una cantidad anual. Yo seguiré gobernando desde Buenos Aires (ya vi unos terrenos por Tigre para mandar a construir el palacio presidencial en el exilio). Si la gente pitea, les diremos que los marcianos fueron los primeros propietarios del Perú: ¿Quién chucha construyó Machu Picchu, las líneas de Nazca, etc.? Si hasta tienen un terreno en el centro de Lima: Campo de Marte. Diremos que existe un precedente internacional: el Estado de Israel. La historia, como sostuvo Marx, primero aparece como tragedia y luego como comedia.

   Los marcianos son hombrecitos luminosos, parecen Testigos de Jehová. Estoy seguro de que lo harán mejor que nosotros. Al menos lograrán mejorar la raza: ¿los marcianos también estarán obsesionados con la pureza racial? Creo que en Marte no hay monarquía. Pero su forma de gobierno es lo más parecido a un régimen platónico, al gobierno de los reyes-filósofos. Antes teníamos que lidiar con la crisis económica, el desempleo, la violencia. Ahora podemos vivir cómodamente desde nuestras embajadas recibiendo el pago por alquilar el país. Me acordé cuando pensamos vender el Perú y comprar una pequeña provincia en el sur de Francia. Qué tiempos. Aún no sabíamos que dentro de nuestros cerros había un chupo de oro.

   Te cuento que el otro día se armó un piquete en la puerta de la Embajada. Eran los peruanos de las villas de Flores y Avellaneda que me acusaban de rematar el país. ¿Qué país?, les pregunté. El Perú ya no existe. Solo quedó tierra eriaza. Recordé lo que me decías en campaña: A veces hay que despreciar a nuestros electores. Con la masa uno debe ser lisonjero, pero también despreciarla, cada cierto tiempo. Como los amantes, deben saber cuál es su lugar.

   También salió un profesor europeo (un tal Guzmán, debe ser un rojo de mierda como Abimael) diciendo que no toda la población desapareció. Parece que, en Arequipa, extrañamente, el ataque que recibimos afectó el ADN de los terrícolas regresándolos a tiempos del homo sapiens. Involución genética lo llaman. Los marcianos tendrán que convivir con los cavernícolas. Ya eran jodidos los arequipeños, ahora en versión cavernícolas deben ser insufribles.

¿Qué opinas de mi plan? Luego de leer este mensaje, haz una bolita y tírala al mar.


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