Rural school entrance with children in white uniforms and folklore character with flute

Por una didáctica con los pies en el aula

La reseña analiza el último libro de Mariano Dubin, una colección de ensayos sobre el sistema educativo y la didáctica de la literatura, publicado por Editorial Pixel.

Por Marcelo Ibarra

¿Cómo se podrían vincular el mito del Pomberito, el estudio sobre la presencia de lenguas indígenas en el sistema educativo actual, las clases populares, la teoría literaria porteñocentrista y las reformas neoliberales en educación? A simple vista, pareciera una tarea titánica establecer esta relación.

Sucede que la reflexión sobre el trabajo docente, las perspectivas pedagógicas, la concepción de la enseñanza y, en un sentido más específico, la lectura, la escritura, ha devenido en las últimas décadas en un discurso cada vez más estandarizado y previsible. Pareciera que nadie se animase a plantear una idea o hipótesis original por miedo a desentonar con el pensamiento de época.

En el libro Ensayos escolares. Reflexiones sobre alfabetización, lengua y literatura (Editorial Pixel, 2025), Mariano Dubin —docente e investigador UNLP y UNIPE— plantea una serie de ideas, cuestionamientos y premisas, con un fuerte sentido etnográfico, sobre la enseñanza de la literatura en las aulas, pero que claramente esas ideas pueden hacerse extensivas a todos los espacios curriculares, ya que el libro se posiciona, lúcidamente, con un criterio de reivindicación del carácter histórico en los estudios pedagógicos.

El libro se organiza a partir de dos ejes conceptuales: una serie de capítulos dedicados a estrategias didácticas, experiencias de lectura en el aula, recuperación de testimonios de alumnos, y otro eje con capítulos de análisis de discurso, donde Dubin revisa críticamente documentos oficiales, diseños curriculares, teorías literarias y reformas educativas.

  En el primer capítulo, “Clases populares, clases cotidianas”, se cuestionan ciertas consignas poco aplicables en instituciones escolares reales. El primer texto es una narración en primera persona de una experiencia laboral en un comedor comunitario del barrio de Ringuelet, al cruzar “el Arroyo del Gato”. Cuenta Dubin que, al llegar, replicó el ritual de llevar libros de “literatura infantil de calidad” a un espacio popular, esperando que, “mágicamente, ocurriera una transformación subjetiva”. “Repetía un recurso muy extendido: el de dejar los libros sobre una mesa para que los niños los ‘exploren’ sin interrupción de los docentes y surgiera así, naturalmente, ‘la experiencia literaria’”.

El problema, señala el autor, es que estos ejercicios presuponen que la literatura llegará “por ósmosis” a los alumnos mediante el eslogan del “placer de la lectura”. En consecuencia, se deduce que estos ejercicios “tienden a la construcción del fracaso escolar”, dado que “re-estigmatizan a niños y jóvenes de las clases populares en tanto son aquellos que vienen de «ambientes» que «no producen cultura»”.

“Imagen redentora de disponer el libro sobre el suelo bárbaro de inmediatas connotaciones colo­niales —que no deja de repetir, no olvidemos, asimetrías étnicas-sociales evidentes: el docente blanco, de clase media, llevando «la cultura» o «la civilización» a aquellos otros que no la poseen—. Llevé, claro, «literatura de cali­dad» —precisemos: lo que el mercado editorial y la crítica literaria del área definen como «literatura de calidad»”, agrega el autor.

Más adelante, en el capítulo titulado “¿Dónde están los indios?”, Dubin plantea una investigación a contrapelo, respecto de la problemática de las lenguas indígenas en las aulas: en lugar de ir a buscar “lo indígena” a lugares recónditos de la Nación, sostiene que las lenguas de los pueblos originarios están presentes en el sistema educativo del Gran Buenos Aires. Y cita un trabajo de campo en el marco del Postítulo de Educación Primaria de Adultos, con la asignatura «La perspectiva bilingüe en educación», en el Instituto Superior de Formación Docente y Técnica Nº 24, de Bernal. Los testimonios dan cuenta de prejuicios arraigados en el imaginario educativo —“Esto que contás podrá ocurrir en Chaco, pero acá en Quilmes no”, dirá una maestra, con total naturalidad—, pero que la observación permitió echar por tierra y reconocer la fuerte presencia del quechua y el guaraní en escuelas de Hudson, Florencio Varela, Quilmes, Bernal y Avellaneda.

El capítulo “Tarea escolar: mitos y leyendas” problematiza la relación entre un mito como el del Pomberito con ciertas concepciones de lo fantástico, basadas en teorías importadas. Se describe una observación hecha por practicantes de la carrera de Letras de la UBA donde terminan confrontando con los alumnos observados (en lugar de registrar la clase) porque los académicos se niegan a aceptar que el Pomberito pueda ser considerado parte constitutiva del mundo cotidiano de las clases populares.

“La ambición doctrinaria de estos discursos educacionales, que suponen un sujeto secularizado como expectativa ideológica, opera la tesis del «cambio subjetivo» de los niños y jóvenes y, más allá de que estos se entraman en retóricas progresistas, se concretan en dispositivos de control sobre las formas de pensar y sentir de las clases populares. Por eso, frente a un «lo vimos al Pomberito y punto», se trata de «explicar» que es un «personaje» de los «cuentos», rebajando la experiencia personal de un joven a una especie de desvarío o problema cognitivo”, postula el autor.

En tanto, el siguiente capítulo, “Teoría literaria, literatura y porteñocentrismo”, articula el pasaje del eje de observación al de análisis discursivo. Allí, Dubin no esquiva la polémica y pasa revista por los trabajos de los intelectuales de renombre de los 90 (Beatriz Sarlo, Gustavo Bombini, Jorge Panesi) y postula que la «operación Sarlo» consiste en una presunta «modernización teórica», a través de un borramiento de sus implicancias ideológicas; es, en definitiva, “una operación de deshistorización y de desarme del pensamiento nacional”.

Por último, en los capítulos “Eslóganes educaciones, clases populares y escuela” y “El fin de la historia: reformas neoliberales y emergencia de la didáctica de la literatura”, se profundiza el análisis sobre el vínculo entre políticas educativas y organismos internacionales, bancos y fundaciones.

Se trata del punto argumentativo más sólido del libro de Dubin: cómo logra vincular el ascenso de la figura del “especialista” alejado del aula con la “pauperización simbólica del docente”. Siguiendo el planteo de Fonseca de Carvalho, Dubin esgrime que “la base conceptual de estas teorías abstractas es la idea de que el verdadero saber sería extraescolar”. “La escuela no funcionaba, entonces, porque los docentes no se ajustaban a lo que reflexionaban los especialistas sobre sus propias situaciones. La «literatura en la escuela» es un caso ejemplificador de este proceso de desescolarización y negativización docente”, afirma el autor.

Ensayos escolares. Reflexiones sobre alfabetización, lengua y literatura propone una reflexión desprejuiciada, subsidiaria de los estudios historiográficos y el pensamiento nacional. Su lectura implica suspender los preconceptos de las “materias pedagógicas” y sumergirse en las problemáticas de los docentes reales que conviven en las aulas con alumnos del cotidiano escolar.


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