Por Damián Cipolla*
El texto recupera la figura de Martina Chapanay, más allá del reduccionismo de la historiografía liberal.
I. Invisibilización
La figura de Martina Chapanay ocupa un lugar singular dentro de la historia argentina del siglo XIX. Guerrera federal, baqueana, rastreadora y referente popular de la región cuyana, su trayectoria histórica fue progresivamente desplazada hacia el terreno de la leyenda, proceso que contribuyó a invisibilizar su dimensión política y militar. El presente trabajo propone recuperar la figura de Martina Chapanay, permitiendo reconsiderar la participación de las mujeres en las guerras civiles del Rio de la Plata en el Siglo XIX. De esta forma, se pondrá en tensión las narrativas liberales tradicionales que durante décadas relegaron el papel de las montoneras federales en la construcción del Estado nacional.
La construcción de la narrativa histórica nacional estuvo atravesada, desde mediados del siglo XIX, por intensas disputas historiográficas. La historiografía liberal, encabezada por Bartolomé Mitre, consolidó un relato donde el proceso de organización nacional fue interpretado como el triunfo de la civilización sobre la barbarie, en este escenario se relegaban a los caudillos, las montoneras y a los sectores populares a un papel marginal con una connotación negativa. Esta interpretación liberal presentó a las montoneras como expresiones de atraso político, asociándolas con la violencia rural y la resistencia al progreso institucional; atribuyéndoles como mote el carácter de bandolerismo regional.
En ese contexto, numerosos protagonistas del federalismo fueron invisibilizados o reducidos a representaciones estereotipadas. Martina Chapanay constituye uno de los casos más significativos de este proceso. Su condición de mujer, indígena y combatiente federal la situó en los márgenes de la historiografía tradicional. Sin embargo, la memoria popular cuyana preservó su recuerdo, transformándola en una figura legendaria cuya fama trascendió ampliamente los registros documentales; pero fundamentalmente nuestra contribución apunta a destacar su actuación como un actor político relevante dentro de las guerras civiles del siglo XIX.
Por otra parte, autores como José María Rosa, Julio Irazusta, Ernesto Palacio, Manuel Gálvez y Fermín Chávez restituyeron centralidad política a las figuras de los caudillos federales, interpretándolos como representantes de proyectos alternativos de organización nacional. Desde esta perspectiva, las montoneras dejaron de interpretarse como expresiones de barbarie para comprenderse como movimientos políticos populares que defendían formas federales de organización, economías regionales y autonomías provinciales frente al creciente centralismo porteño.
En este sentido, la recuperación de las figuras de Facundo Quiroga, Ángel Vicente «Chacho» Peñaloza y Felipe Varela abrió también el camino para revisar la participación de actores subalternos que habían permanecido ausentes en la historiografía tradicional.
En este punto, Martina Chapanay no ocupó un lugar central dentro de las primeras producciones revisionistas; sin embargo, este enfoque permitió revalorizar el universo político en el cual se desarrolló su actuación. Martina aparece entonces como integrante de ese entramado político y social. Su participación deja de ser un hecho anecdótico para convertirse en expresión de una cultura política profundamente arraigada en las provincias argentinas.
II. Guerras civiles
Nacida en la provincia de San Juan, durante las primeras décadas del siglo XIX, Martina Chapanay era descendiente del pueblo huarpe. Desde temprana edad desarrolló habilidades ecuestres y un profundo conocimiento del territorio cuyano, formación de relevancia que posteriormente serían fundamentales para su incorporación a las montoneras federales.
En este contexto, Martina participó inicialmente junto a las fuerzas vinculadas a Facundo Quiroga y, posteriormente, acompañó los movimientos federales encabezados por Ángel Vicente «El Chacho» Peñaloza. Recordemos que la organización política de las montoneras respondía a las relaciones y los vínculos construidos en torno a los caudillos que las conducían; y estos se movilizaban sin perder de vista el desarrollo de las economías regionales.
Dentro de estos entramados, Martina Chapanay se desempeñó en funciones militares y logísticas; de inteligencia y abastecimiento que aportaron a la causa federal dado su profundo conocimiento territorial de la región. Sus travesías cuyanas la convirtieron en una eficiente baqueana y rastreadora, desempeñando tareas estratégicas para los desplazamientos de las fuerzas federales. Estas capacidades explican el reconocimiento que alcanzó entre sus contemporáneos y su posterior reivindicación de su accionar político-militar que termino en la incorporación como heroína dentro del imaginario popular.
Comenzó a configurarse una imagen de Martina como una figura que se le atribuyen acciones solidarias hacia viajeros, campesinos y pobladores rurales. En este sentido, diversos estudios han demostrado que buena parte de la imagen romántica construida alrededor de Martina fue producto de reelaboraciones literarias posteriores, especialmente a través de las novelas y relatos publicados durante las últimas décadas del siglo XIX. Estas obras consolidaron una representación heroica, aunque muchas veces desligada de los procesos históricos concretos.
III. Visión federal
La figura de Martina Chapanay constituye un ejemplo paradigmático, desde su invisibilización dentro del relato histórico liberal hasta su recuperación parcial por el revisionismo histórico y las investigaciones contemporáneas, que se han podido rescatar su trayectoria política – militar. El revisionismo permitió reintegrar a Martina al universo político de las montoneras federales, cuestionando las interpretaciones que reducían estos movimientos a simples expresiones de violencia rural. En este sentido, Martina representa una síntesis de diversas tradiciones: el federalismo, la cultura y la resistencia popular; y fundamentalmente la participación femenina en los conflictos políticos del siglo XIX. Lejos de agotarse en el plano biográfico, el estudio de Martina Chapanay invita a reconsiderar las formas en que la historiografía produce silencios, jerarquiza memorias y define quiénes ocupan un lugar dentro del relato histórico nacional.
Su recuperación no implica únicamente reivindicar una figura individual, sino también ampliar los sujetos de la historia nacional incorporando actores que durante décadas permanecieron relegados. Recuperar su historia supone, en definitiva, contribuir a una visión más plural, compleja y federal del pasado argentino.
Bibliografía seleccionada
● Estrada, M. Martina Chapanay. Realidad y mito. Buenos Aires, 1962.
● Galasso, N. Historia de la Argentina. Buenos Aires.
● Palacio, E. Historia de la Argentina. Buenos Aires.
● Pagano, M. Martina Chapanay, montonera del Zonda. Buenos Aires.
● Rosa, J. M. Historia Argentina. Buenos Aires.
● Sued, E. «Martina Chapanay: leyenda y novela de una gaucha montonera y salteadora». Literaturas Modernas, Universidad Nacional de Cuyo.
● Tello Bustos, J. «Ficciones sobre el cuerpo indígena: La Martina Chapanay». 2024.
*Doctor en Historia, Docente en la Universidad Nacional de Lujan (UNLu), investigador en el Instituto Nacional Juan Manuel de Rosas.
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