Female warrior in blue robes holding sun-topped staff and shield with Argentina emblem, leading lion and soldiers with flags into battle against armored foes

Sean eternos los laureles

El texto analiza el campo semántico que construye el Himno Nacional Argentino y cómo influyó en el resto de las canciones patrias latinoamericanas.

I. Lírica patriótica

   El 11 de mayo de 1813, el Primer Triunvirato aprobó el himno nacional, bajo el nombre de “Marcha Patriótica”. La música fue compuesta por el catalán Blas Parera (1776-1840) un año antes, en 1812 y la letra por Vicente López y Planes (1784-1856).

   Nacido originalmente como “Marcha Patriótica”, lo más destacable del Himno Nacional Argentino es que creó un campo semántico que irradió al resto de los himnos nacionales latinoamericanos, debido al empleo de la letra “o” como conjunción disyuntiva: “coronados de gloria vivamos o juremos con gloria morir”.

   Por ejemplo, la letra del Himno Nacional de Uruguay, aprobada por decreto el 8 de julio de 1833, es decir, 20 años después que la canción patria argentina, expresa en sus dos primeros versos: “Orientales, la Patria o la tumba/ ¡Libertad o con gloria morir!”. Le pertenece al poeta uruguayo Francisco Acuña de Figueroa. En las siguientes estrofas, puede leerse:

¡Libertad, libertad, Orientales!

Este grito a la Patria salvó

que a sus bravos en fieras batallas

de entusiasmo sublime inflamó.

De este don sacrosanto

la Gloria merecimos

¡Tiranos temblad!

Libertad, en la lid clamaremos

y muriendo también libertad

   El mismo compositor, Acuña de Figueroa, le puso letra al Himno Nacional del Paraguay, que sigue la misma lógica que la canción patria argentina, referirse al nacimiento de la nación como un hecho heroico, tras una lucha titánica ante el vil opresor, por lo cual la independencia es un logro lleno de gloria que se debe defender con la vida:

Paraguayos, ¡República o Muerte!

Nuestro brío nos dio libertad;

ni opresores, ni siervos alientan,

donde reinan unión e igualdad.

¡Unión e igualdad!

¡Unión e igualdad!

   En tanto, la “Marcha Nacional” de Chile, cuenta con composición del estribillo del argentino Bernardo de Vera, en 1819, originalmente con 84 versos decasílabos divididos en diez estrofas en octavas y un estribillo en cuarteto. Afirma: “Dulce Patria, recibe los votos/con que Chile en tus aras juró/que o la tumba serás de los libres/o el asilo contra la opresión”.

   El Himno Nacional argentino tuvo su primera ejecución en la casa de Mariquita Sánchez de Thompson, el 14 de mayo de 1813, en el pianoforte que aún se conserva. Se estima que la anfitriona fue la encargada de interpretar sus estrofas por primera vez.

  Pianoforte de Mariquita Sánchez de Thompson

En cuanto a su estructura métrica, el Himno Nacional Argentino es una marcha, en 2/4 y está escrito en romance heroico y cuartetas octosílabas en su gran mayoría, con algunas estrofas en endecasílabos.

¡Oíd, mortales!, el grito sagrado:

¡libertad!, ¡libertad!, ¡libertad!

Oíd el ruido de rotas cadenas

ved en trono a la noble igualdad.

Se levanta en la faz de la tierra

una nueva gloriosa nación.

Coronada su sien de laureles,

y a sus plantas rendido un león.

Estribillo:

Sean eternos los laureles

que supimos conseguir: (bis)

coronados de gloria vivamos,

o juremos con gloria morir. (tris)

De los nuevos campeones los rostros

Marte mismo parece animar. (bis)

La grandeza se anida en sus pechos

a su marcha todo hacen temblar.

Se conmueven del Inca las tumbas,

y en sus huesos revive el ardor,

Lo que ve renovando a sus hijos

de la Patria el antiguo esplendor. (bis)

Pero sierras y muros se sienten

retumbar con horrible fragor. (bis)

Todo el país se conturba por gritos

de venganza, de guerra, y furor.

En los fieros tiranos la envidia

escupió su pestífera hiel. (bis)

Su estandarte sangriento levantan

provocando a la lid más cruel. (bis)

¿No los veis sobre México y Quito

arrojarse con saña tenaz? (bis)

¿Y cuál lloran, bañados en sangre

Potosí, Cochabamba, y La Paz?

¿No los veis sobre el triste Caracas

luto, y llanto, y muerte esparcir?

¿No los veis devorando cual fieras

todo pueblo que logran rendir? (bis)

A vosotros se atreve argentinos

el orgullo del vil invasor.

Vuestros campos ya pisa contando

tantas glorias hollar vencedor. (bis)

Mas los bravos que unidos juraron

su feliz libertad sostener

a estos tigres sedientos de sangre

fuertes pechos sabrán oponer.

El valiente argentino a las armas

corre ardiendo con brío y valor:

El clarín de la guerra, cual trueno

en los campos del Sud resonó.

Buenos Aires se pone a la frente

de los pueblos de la ínclita unión.

Y con brazos robustos desgarran

al ibérico altivo león.

San José, San Lorenzo, Suipacha,

ambas Piedras, Salta, y Tucumán,

la colonia y las mismas murallas

del tirano en la banda Oriental. (bis)

Son letreros eternos que dicen:

aquí el brazo argentino triunfó;

aquí el fiero opresor de la Patria

su cerviz orgullosa dobló. (bis)

La Victoria al guerrero argentino

con sus alas brillantes cubrió.

Y azorado a su vista el tirano

con infamia a la fuga se dio. (bis)

Sus banderas, sus armas, se rinden

por trofeos a la libertad.

Y sobre alas de gloria alza el pueblo

trono digno a su gran majestad.

Desde un polo hasta el otro resuena

de la fama el sonoro clarín. (bis)

Y de América el nombre enseñando

Les repite, mortales, oid:

Ya su trono dignísimo abrieron

las Provincias Unidas del Sud.

Y los libres del mundo responden

al gran pueblo argentino salud. (bis)

II. Campo semántico

   La estrofa inicial presenta el sentido de un juramento en el sentido que la gloria de la independencia lograda dure para siempre, debemos vivir libres y con honor o bien morir luchando por la libertad. En otras palabras, es un juramento de vida o muerte por la patria. En tanto, la segunda estrofa tiene como tema el nacimiento de la nación, “coronada su sien de laureles/y, a sus plantas, rendido un león”. La alusión es clara: España porta un escudo con un león, que en otro verso se lo adjetiva de “altivo”. Luego de proclamar la libertad, se rompen las cadenas de la colonia española y la Igualdad sube al trono.

   En la tercera estrofa, se enfatiza que los soldados patriotas tienen el coraje del dios de la guerra, Marte. Su lucha hace temblar al enemigo. Incluso, los muertos del Imperio Inca se levantan de sus tumbas para ver cómo sus descendientes recuperan la gloria de la Patria Grande. En la cuarta estrofa, se describe la violencia de la guerra de Independencia en toda América, cómo el Imperio español ataca México, Quito, Potosí, Caracas, pero a la hora de venir por Argentina, el himno llama a defender la libertad con el pecho ante los “tigres sedientos de sangre”.

   En tanto, la quinta estrofa enumera las batallas ganadas por el ejército argentino y sus aliados. Cada nombre es un monumento: San Lorenzo, Tucumán, Salta. Ahí España fue derrotada. Por eso, enfatiza el último verso: “Aquí el brazo argentino triunfó”. Por último, la estrofa final, la sexta, remarca el reconocimiento mundial de la libertad conseguida:

Desde un polo hasta el otro resuena 

de la Fama el sonoro clarín… 

y los libres del mundo responden: 

«¡Al gran pueblo argentino, salud!».

   Estamos ante el poema más importante del neoclasicismo latinoamericano, que se extenderá unas cuantas décadas más respecto al movimiento neoclásico europeo. Entre los factores de esta duración más extensas, sin dudas, las luchas por la independencia es el factor más importante. Además, el carácter de uniformidad y homogeneidad de “América Unida” es otro factor que se destaca y que se evidencia en el hecho de compartir autores, como en el caso de Acuña de Figueroa en Uruguay y Paraguay.

   El Himno argentino trasunta un lenguaje épico, lleno de referencias mitológicas (Marte, el Inca], metáforas de guerra y un tono de vida o muerte, propio de las arengas destinadas a movilizar a la población en plena revolución.

II. Forma

   La cuarteta introductoria presenta la estructura de octosílabos con rima consonante (conseguir/morir):

Sean eternos los laureles8 sílabas
que supimos conseguir;8 sílabas
coronados de gloria vivamos,8 sílabas
o juremos con gloria morir.     8 sílabas

   Luego, presente la estructura del romance heroico, una forma que tuvo curso en el primer cuarto del siglo XVII en España, con versos endecasílabos y rima asonante en los pares. Desde el “Oíd, mortales, el grito sagrado” hasta el final de la estrofa “y a sus plantas rendido un león”:

Oi-d, mor-ta-les, el gri-to sa-gra-do:11 sílabas
¡Li-ber-tad!; ¡Li-ber-tad!; ¡Li-ber-tad!11 sílabas
Oi-d, el rui-do de ro-tas ca-de-nas;11 sílabas
ved en tro-no a la no-ble I-gual-dad11 sílabas

   Aquí, se cumple la regla de versos de 11 sílabas, endecasílabos heroicos, que riman en asonante los versos pares: sagrado/Libertad/cadenas/Igualdad, siendo la rima en -a. En tanto, los impares quedan sueltos. Cabe señalar que esto es típico del romance, la forma más usada en el Siglo de Oro y muy presente en toda la poesía patriótica del siglo XIX. Esta selección de octosílabos obedece a que son populares y fáciles de memorizar. Por eso, van en el estribillo cantado con coro, que canta todo el pueblo. En tanto, los endecasílabos heroicos se presentan como el verso “noble” de la épica española. Se usa para temas graves y solemnes. Por tanto, le da al himno un tono de epopeya, como el Cantar del Mío Cid o La Araucana.

IV Recuperar el espíritu épico

   En conclusión, el Himno Nacional Argentino que hoy se canta en su versión abreviada, sin las estrofas agresivas hacia España, es por demás inofensivo. A tono con la época del reggeaton, el autotune, y los vocalistas que cantan de manera monocorde, pareciera que la canción patria va camino a convertirse en el coro de la letra “o” de los partidos de fútbol. Que no nos sorprenda que en un acto escolar o en la asunción del próximo presidente, ya no se entonen las estrofas del Himno y se coree en cambio el “o-ooo-ooo” tribunero.

   Lo otro, recuperar el sentido épico, la idea de que un país periférico, si se lo ve desde una perspectiva eurocentrista, pueda derrotar a un imperio que saqueó y sojuzgó un continente entero durante tres siglos, pareciera revelarse como necesario y hasta urgente. ¿Quién sería hoy, en los tiempos que corren, “el fiero opresor de la Patria” al cual debemos hacerle doblar su “cerviz orgullosa”? ¿Se pondría “Buenos Aires al frente de los pueblos de la ínclita unión”? ¿Podría la unidad latinoamericana “desgarrar con brazos robustos” al altivo invasor?

*Director de Revista Punzó. Licenciado en Periodismo, profesor y licenciado en Letras (Universidad Nacional de Lomas de Zamora). Docente titular de la cátedra Historia social y cultural de la Literatura II (ISFD N° 107, Cañuelas). Diplomado en ESI (DGCyE). Diplomado en Interculturalidad en la escuela (UCES). Tutor pedagógico en Instituto Nacional de Formación Docente (INFoD); Postítulo Educación y Derechos Humanos (2013-2016).


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