Juana Azurduy: heroína de nuestra independencia

El artículo permite descubrir la verdadera historia de Juana Azurduy y su lucha implacable por la independencia. Mitos, verdades y su legado en la Patria Grande.

Por Pablo A. Vázquez*

Juana Azurduy representa una figura fundamental en la gesta por la independencia sudamericana. Conocida históricamente como la “flor del Alto Perú”, esta guerrera de la Patria Grande combatió sin cuartel a los realistas junto a su esposo Manuel Asencio Padilla, Manuel Belgrano y Martín Miguel de Güemes.

Nació en 1780 en las cercanías de la Chuquisaca universitaria (actual Sucre). Su vida coincidió con una época de profunda agitación social, marcada por los levantamientos indígenas de Tupac Catari, Bartolina Sisa y Túpac Amaru.

 

I. El origen de una guerrera: Orígenes y mitos de su nacimiento.

A pesar de que la cultura popular ha mitificado su figura en producciones ficcionales de Argentina y Bolivia, recientes investigaciones históricas revelan datos inéditos sobre su identidad (p. 1, El verdadero apellido y fecha de bautismo). El investigador boliviano Norberto Benjamín Torres demostró, mediante actas oficiales, que su apellido original se escribía Asurdui, de origen euskera o vasco. Llevaba los apellidos Asurdui-Llanos y descendía tanto del mayorazgo de Cachimayu como de caciques del pueblo de Quilla Quila.

Asimismo, su acta de bautismo aclara que nació en enero de 1780 y fue bautizada el 26 de marzo de ese año en Tarabuco. La tradicional fecha del 12 de julio corresponde en realidad a una homónima, Juana Asurdui Bermúdez, un error histórico arrastrado desde una novela de 1946.

II La guerra de guerrillas por la independencia del Alto Perú

Casada con el caudillo Manuel Asencio Padilla el 19 de mayo de 1799, Juana lideró la resistencia armada en el norte de Chuquisaca, las selvas de Santa Cruz y la provincia de Cinti.

Es la Pachamama –escribió Pacho O’ Donnell en su libro de 1994 sobre nuestra Juana- susurraban los indios, ilusionados de que si la seguían les sucederían cosas buenas… El hecho de que Juana fuera mujer, y tal estirpe de mujer, decidía a muchos hombres a unirse a la lucha y, lo que era más remarcable, también lo hacían no pocas mujeres, anticipando lo que sería aquel formidable cuerpo de amazonas que deberían ocupar mejor lugar en nuestra Historia”.

III. De las republiquetas al reconocimiento de Belgrano

Debido a su valentía extrema, Manuel Belgrano le entregó su propia espada. Además, recomendó al Director Supremo Pueyrredón su nombramiento como teniente coronel de las Milicias Partidarias de los Decididos del Perú.

Tras las derrotas patriotas, el conflicto derivó en la etapa de las «republiquetas» o montoneras. En este escenario, cada cerro o valle se declaraba autónomo para sostener la lucha por la independencia.

Juana demostró un liderazgo magnético: los pueblos indígenas la veían como una encarnación de la Pachamama y llegó a convocar a más de 10.000 soldados en los ayllus de Tarabuco.

IV. El duro camino hacia el final: Pobreza y olvido histórico

A pesar de sacrificar su vida familiar —perdió a cuatro de sus hijos durante el conflicto— y asumir el mando tras el asesinato de su esposo, el camino posterior a la independencia fue ingrato. Viajó a Salta para combatir junto a Güemes, y tras el fallecimiento del líder salteño, regresó a su tierra natal desprovista de honores y dinero. Aunque recibió la visita de Simón Bolívar y el mariscal Antonio José de Sucre, quienes le gestionaron una pensión, esta ayuda económica fue suspendida posteriormente.

Juana Azurduy falleció en la extrema pobreza el 25 de mayo de 1862.

V. Reivindicación y legado en la Patria Grande

Durante décadas, la historiografía oficial invisibilizó su trayectoria, probablemente por su condición de mujer chola y su fuerte alineación con los proyectos revolucionarios. No obstante, el revisionismo histórico en Bolivia y Argentina logró rescatar su memoria.

Hoy en día, su legado en la gesta de la independencia está plenamente reconocido:

  • Ascensos post mortem: Fue elevada al grado de Generala del Ejército Argentino y Mariscala del Estado Plurinacional de Bolivia.
  • Homenajes culturales: Su figura inspiró canciones de Félix Luna y Ariel Ramírez, sellos postales y representaciones cinematográficas icónicas interpretadas por Mercedes Sosa.
  • Día de la Confraternidad: En su honor, ambos países instituyeron el «Día de la Confraternidad Argentina-Boliviana» coincidiendo con la fecha conmemorativa de su nacimiento.

Los últimos gobiernos de Argentina y Bolivia han abrazado al neoliberalismo libertario, por lo que sería natural que la figura de Juana les incomode. Milei la ignora sin más, pero el presidente boliviano Rodrigo Paz Pereira aún la admite, aunque con un tono más mesurado que en época de Evo Morales y Lucho Arce.

Juana Azurduy, aún hoy, es la heroína clave de la Independencia Sudamericana contra el opresor europeo.

*Lic. en Ciencia Política; Secretario General del Instituto Nacional Juan Manuel de Rosas.


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